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lunes, 25 de mayo de 2009

"DIOS MÍO, ESTÁ LLENO DE ESTRELLAS"


ROMANTICISMO NEGRO. Si la odisea de Estela Plateada en la Trilogía de Galactus puede verse como una versión gnóstica del ángel caído por oponerse a Dios, igualmente y de forma más clara el "non serviam" que grita Estela Plateada contra el Dios destructor que es Galactus remite al mito de Prometeo, que también se rebeló contra los Dioses para ayudar a la humanidad. Un mito muy querido y explorado por el "romanticismo negro" del XIX, en particular por la idea de rebelión contra el poder y de resistencia moral contra el sufrimiento (más sobre el tema en el libro de José Luis Molinuevo MAGNÍFICA MISERIA. DIALÉCTICA DEL ROMANTICISMO).

"Sufrir males que cree la Esperanza sin fin;
perdonar los agravios peores que la noche
o la muerte: retar al Poder que se cree
omnipotente"
Percy Bysshe Shelley, PROMETEO DESENCADENADO (1820)

IDA Y VUELTA HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ. Es ahí, en el romanticismo desaforado de Kirby, donde puede encontrarse el tronco común que le emparenta al otro gran romántico del cómic americano, Frank Miller, en parte un discípulo suyo. Volviendo al drama de ese moderno Prometeo que era Estela Plateada en su rebelión contra Dios, quería destacar ahora otra escena de aquella mítica Trilogía de Galactus de 1966 (diálogos de Stan Lee, argumento y dibujos de Jack Kirby, tintas de Joe Sinnott). Me refiero en concreto al viaje espaciotemporal hasta los confines del cosmos que protagonizaba la Antorcha Humana de la mano de El Vigilante, quien le guiaba hasta el hogar de Galactus para conseguir el arma definitiva que detendría el apocalipsis. Escaneo de una antigua edición española el viaje de la Antorcha mediante "distorsión espaciotemporal" a través de "telones dimensionales", "supercuerdas" de "no-vida" y "pórticos hacia el sub-espacio":
















FIN DE TRAYECTO.


"He visto mundos... tan grandes... tan grandes... que no hay palabras...", dice la Antorcha Humana al regreso de su viaje alucinante (en la viñeta traducida hay errata; en el original americano decía "There aren´t words", no hay palabras, y no "there aren´t worlds", "no hay mundos").
"Somos como hormigas... sólo hormigas... ¡¡Hormigas!!"


"DIOS MÍO, ESTÁ LLENO DE ESTRELLAS". La frase, en contra de lo que solemos creer, no la pronunciaba el astronauta Dave Bowman (el actor Keir Dullea, arriba) en la película 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO (1968, Stanley Kubrick) sino en su secuela, 2010: ODISEA DOS (1984, Peter Hyams). Pero da igual porque nos sirve para ilustrar una escena parecida a la del viaje espaciotemporal de la Antorcha Humana hasta los confines del cosmos, la que protagonizaba Bowman/Dullea en el tercer acto del 2001 de Kubrick. Lo que son las cosas, y cómo las mismas ideas a veces parecen flotar en una época concreta de tal modo que varios creadores, cada uno por su cuenta, las plasman con arreglo a su propia visión: es muy difícil, por no decir imposible, que Kubrick se inspirara en Los 4 Fantásticos de 1966 por la sencilla razón de que 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO (guión de Arthur C. Clarke y Kubrick; basado en EL CENTINELA de Clarke, aunque en ese relato de 1951 no estaba el viaje espaciotemporal del astronauta) comenzó a rodarse en diciembre de 1965, prosiguió en 1966 y la mayoría de efectos especiales se terminaron en 1967. Pero aquí está el viaje alucinante del astronauta Bowman "hasta el infinito y más allá", con puerta de entrada en el famoso monolito, música de György Ligeti y efectos visuales "psicodélicos". Eran los sesenta:



TRAYECTO DE VUELTA E IDA. El círculo se cerraría en 1976, cuando Kirby dibujó para Marvel la adaptación oficial al cómic de 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO, y también una serie inspirada en la película:




Más páginas del 2001 de Kirby en el blog de Bruce, aquí y aquí