Si algo ha demostrado el cómic de superhéroes en las últimas décadas es que cualquier personaje puede morir, resucitar, reiniciarse, viajar por el multiverso o convertirse en un dinosaurio con rayos láser en los ojos si las ventas del mes lo justifican. Superman ha muerto varias veces, Batman tiene más pupilos que murciélagos en la cueva y Spiderman ha vendido su matrimonio al Diablo. Así que resulta enternecedor comprobar que el mayor acto de rebeldía del cómic español consiste en que un protagonista apruebe unas oposiciones y consiga un puesto fijo en la Administración Pública. Porque sí, amigos, «El Vecino» siempre ha sido eso. Un cómic de superhéroes donde el auténtico sueño húmedo del lector no es levantar un edificio con las manos desnudas, sino cotizar lo suficiente para tener una jubilación digna. Y eso lo convierte, probablemente, en el tebeo de superhéroes más español jamás publicado.
Así comienza la reseña de V4 de Juan Antonio Mejías. Sigue en Cuántica Gráfica
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