sábado, 12 de julio de 2014

en la librería de la Cité


Esto es la sede principal de la Cité internationale de la bande dessinée et de l'image de Angoulême (en adelante, CIBDI), vista desde la Pasarela Hugo Pratt. La Maison des Auteurs en la que actualmente resido no se encuentra aquí, sino arriba, en la cima de la colina donde está el centro histórico y urbano de Angulema; subiendo la cuesta, vamos, una larga cuesta que sube desde la espalda de ese edificio que veis ahí. Otro día iremos de visita a la Maison; hoy toca echarle un vistazo a la sede de la Cité y sus alrededores. 

Aquí, en esta sede central de la CIBDI se encuentra actualmente la administración y la Biblioteca de la BD, así como varias salas de exposiciones. En la foto de abajo puede verse la sala de lectura de dicha biblioteca, dedicada al cómic de todas las nacionalidades (la mayoría en edición francesa, eso sí). También hay una estantería sobre teoría del cómic donde ya he descubierto algún libro interesante que no conocía y que me llevé prestado sobre la marcha. 
Foto de Caroline Janvier. Fuente de la imagen
La sala de lectura está dividida entre la parte infantil (al fondo en la foto) y el resto. Al lado de la estantería de revistas sobre cómic, que separa sutilmente las dos zonas, me encontré un ejemplar de la revista Pitch, cuya portada la ocupaba Les Campbell, del murciano afincado en Granada José Luis Munuera, una serie que publica originalmente la editorial Dupuis (Dibbuks en la edición española). 

Leer el último número de Lapin, la revista-libro de L'Association, da siempre prestancia aunque lleves vaqueros y chándal. Detrás del señor que lee, el revistero de novedades en la Biblioteca de la CIBDI.
En la parte superior de este edificio principal de la CIBDI se encuentra el acceso al Cinema de la Cité, que, como dije, es donde vi el otro día Under the Skin.

No os podéis hacer una idea de lo que disfruto yendo al cine de verdad, y más cuando, como en el caso de la película de Jonathan Glazer & Scarlett Johansson, veo algo que me entusiasma. El cine de la Cité, por cierto, no es poca broma. Su sala 1, por ejemplo, es bastante más grande de lo que uno se puede imaginar viendo esa minúscula entrada. Es un cine muy bien montado que ofrece a la ciudad —y a la región— las típicas películas del circuito independiente, incluyendo versión original subtitulada para las de habla no francesa. En Angulema hay otro cine, un típico multisalas de cine comercial (que por cierto aquí doblan también), al que tendría que ir si por ejemplo quisiera ver la última de los X-Men. Doblada en francés, eso sí.
Los que hayáis asistido al Festival de cómic de Angulema alguna vez habréis visitado el edificio de la CIBDI con toda seguridad, entre otras razones porque aquí se organizan algunas de las principales exposiciones de cada edición del festival, entre ellas habitualmente la del autor que ganó el Gran Premio el año anterior. Hasta hace unos años este edificio albergaba también la exposición permanente de la CIBDI, un recorrido por la historia del cómic internacional desde sus orígenes que incluía numerosas páginas originales, de Winsor McCay a Chris Ware pasando por autores europeos (por supuesto) o japoneses. En la actualidad dicha permanente, que ahora es bastante diferente, está ubicada en el nuevo Museo de la CIBDI, que está justo enfrente del edificio de las imágenes, cruzando la Pasarela Hugo Pratt.
Una pasarela construida recientemente que fue inaugurada, si no me equivoco, en 2008. Se construyó para cruzar el río que da nombre a la región, el Charente (abajo, vista del Charente desde la Pasarela Hugo Pratt). 
La Pasarela une el edificio principal de la CIBDI con la sede del nuevo Museo de la BD y la Librería de la CIBDI, inaugurada en 2009.
Ahora ya sabéis por qué la Pasarela fue bautizada Hugo Pratt, una figura del cómic que sigue siendo de la máxima importancia aquí.
Esta es la fachada del nuevo Museo de la BD y de la Librería de la CIBDI. Hoy vamos a hacer una pequeña visita guiada a la librería; el Museo lo dejamos para otro día.

EN LA LIBRERÍA (DE CÓMIC). La Librería de la CIBDI dispone de 270 metros cuadrados dedicados al cómic, con 40.000 referencias en catálogo y unas 4.000 novedades que ocupan la mayor parte del material expuesto. Entre ellas destacan como más vendidos ahora mismo, según reza en en la web de la librería, lo último de Riad Sattouf, L'arabe du futur (puesto 1) o el tomo 7 de XIII Mistery, una serie derivada del best seller XIII. Hay también a la venta, por supuesto, un abundante merchandising relacionado con el cómic. De hecho el clásico letrero de los museos, «Exit Through the Gift Shop», «Salida por la tienda», se convierte aquí también literalmente en una «Entrada por la tienda», puesto que el único acceso (y salida) al Museo es ahora mismo a través de la puerta de la librería. 
Panorámica de la librería de la CIBDI. Foto de Cyril Bruneau. Fuente
Los muy «angulemos» que hayáis asistido alguna vez al Festival de BD de enero recordaréis que la librería de la CIBDI solía estar situada en la planta baja del edificio de la Cité, el de la gran cristalera que hemos visto arriba. Bien, ya no está ahí; esto que veis es la nueva librería, al otro lado del río. Mejor montada, más grande y ambiciosa. 

En ella uno se puede encontrar ahora mismo novedades como estas:
Aquí hay algo que me suena. Zoom:
La nueve es el título francés (así, en español) de Los surcos del azar, de Paco Roca (Astiberri), subtitulado Les Républicains espagnols qui ont libéré Paris. Como podéis comprobar, la última y monumental novela gráfica de Paco Roca, para mi gusto su mejor obra hasta el momento, lleva nueva portada, dibujada expresamente por Paco para Delcourt, la editorial que la ha publicado en Francia igual que otros cómics suyos. Debo decir que me gusta más esta edición, tanto por la portada (que puede verse a gran resolución en el blog del autor) como por el formato, algo más grande que el original español, donde los dibujos de un Paco más documentado y detallista que nunca lucen mejor. El libro aparece como novedad destacada con esa pegatina promocional que reza «Leído y aprobado por tu Súper Librería». 

Más novedades en la librería de la CIBDI que me resultan familiares:
Sí, es la edición francesa (Casterman) del Beowulf de Santiago García y David Rubín, cuyo formato por cierto es curiosamente más pequeño que la edición original española de Astiberri. El propio Santiago comentaba el asunto en su blog

Más cosas conforme este señor avanza por la librería husmeando en sus estanterías.
Las secciones de la librería están divididas, aparte de las novedades en las mesas de la primera parte, en una parte infantil-juvenil situada convenientemente en el hall de la librería, otra dedicada al manga, otra al cómic norteamericano (básicamente superhéroes) y otra a series europeas que no encajan en todo lo anterior. En la última mesa de la librería pueden encontrarse libros publicados por autores que han pasado como residentes por la Maison des Auteurs de la CIBDI. Entre ellos (foto de arriba) Delphine Rieu, que escribió el guión de Lolita HR, dibujado por el asturiano Javier Rodríguez. Glénat España lo publicó en nuestro país.
Justo en la mesa de al lado me encontré la edición francesa del Heptameron de María Colino, recientemente reeditado en España por De Ponent, un libro que aquí publicó el Museo de la BD, y el tercer tomo de Los viajes de Juan Sin Tierra (Astiberri), de Javier de Isusi (publicado en Francia por Rackham, la editorial que suele sacar aquí el material de Isusi). Hay algunos saldos, pero bien pocos. Me informan de que las editoriales tienen un acuerdo para destruir su material no vendido y evitar los saldos; de ahí la escasez de rebajas notables en los cómics.

En esa misma zona están los libros de L'Association, entre ellos dos de Max (el que no sale en la foto es la edición francesa de Vapor, pero está en ese mismo estante; ambos publicados originalmente por La Cúpula)
y la estantería de «los contemporáneos», de la A de Alfred a la W de Winshluss. 
En esta estantería es, para entendernos, donde pueden encontrarse a los autores de la ya «vieja» nouvelle BD y de novela gráfica, no solo francobelga: de Blutch a Burns pasando por Satrapi, Sattouf, Guibert o Blain. De este último, por cierto, yo no había visto la edición original de su Quai d'Orsay y me ha sorprendido descubrir ahora (bueno, «sorprendido») que Dargaud lo editó como álbum francobelga convencional, o sea, bastante más grande que la edición española de Norma, que lo adaptó en cambio al formato libro habitualmente relacionado con la novela gráfica. Paradojas del mercado cambiante de los últimos años.
IMPRESIONES DE LA ISLA. Hasta aquí los «hechos» en la librería. Llega el momento, digamos, de las impresiones, subjetivas e intransferibles, y como tal discutibles, pero también sinceras. La sensación que he tenido hojeando las novedades es, honestamente lo digo, la de un mercado estancado en el que los autores «contemporáneos» destacados son básicamente la generación de la nouvelle BD, es decir, autores que empezaron hacia 1990, nada menos, y que hoy de «nouvelle» no tienen nada. Autores que en realidad ya son «clásicos» incontestables y que incluyen a figuras de máximo nivel mundial, entre ellos dos de mis favoritos de todos los tiempos: Blutch y Emmanuel Guibert. He comprobado también aquí la variedad de formatos que hace dos décadas no existía en el mercado francobelga, pero, repito, no he visto nada realmente «nuevo» que me haya sorprendido, como sí me sorprendían un montón de novedades que aparecían en el mercado francobelga hace quince años. Es como si la industria hubiera asimilado completamente todas las aportaciones de la nouvelle BD de los noventa... y ahí se hubiera quedado. Esperando la siguiente «revolución» que no acaba de llegar.

Soy perfectamente consciente de que los jóvenes autores francobelgas publican cosas alucinantes en pequeñas tiradas muy cuidadas. Fui testigo de ello en el último Festival de Angoulême al que asistí (2009), y autores residentes en la Maison ahora me confirman que efectivamente siguen apareciendo, pero nada de esto está a la venta en la librería, «limitada» en este sentido a las novedades de las estructuras editoriales ya establecidas (no hay otra librería de cómic en Angoulême, por cierto, al menos que yo conozca, y he preguntado al respecto). A diferencia en este sentido de las librerías de cómic estadounidenses que visité el pasado verano, donde sí podías encontrar todo el nuevo cómic de la autoedición y la small press en su sección correspondiente, compartiendo el espacio de la tienda con el material más, digamos, mainstream. De esto último sigue habiendo más que nunca en el mercado francés; no faltan novedades de BD comercial juvenil sino todo lo contrario, pero de eso hablaré en un próximo post. Y ahora viene la impresión que posiblemente resulte más «polémica»: salvando las distancias de magnitud (el mercado francobelga es mucho mayor que el español, esto es un hecho indiscutible), mi impresión, seguramente parcial y errada pero, repito, honesta, es que el sistema editorial del cómic español está ahora más vivo creativamente por comparación, y basta mirar las novedades producidas en España en los dos últimos años para comprobar la variedad, la calidad y, sí, también, la originalidad de las propuestas.

He observado de hecho un fenómeno casi insólito: acostumbrados como estábamos a copiar a los franceses (o americanos), he podido ver últimamente más de un cómic producido en Francia que sigue como modelo descarado a Paco Roca. Un mercado, el español actual, donde conviven autores veteranos que siguen activos con nuevas obras (los Max, Gallardo, Altarriba & Kim, Sento y cía.), más la generación intermedia que representan los Paco Roca, David Rubín, Santiago García & co., más la nueva generación de autores que debutan con obras de envergadura y auténtico nivel internacional (José Domingo o Nadar, entre otros). A la vista está en esta librería con la edición francesa de algunos de esos títulos españoles, ya internacionales, como atestiguan las fotos. En un mercado tan competitivo como el francobelga, una grande como Casterman o Delcourt no se arriesga publicando un cómic producido en España salvo que confíe en su calidad y potencial comercial. ¿Y de dónde está saliendo eso? Del mercado de la novela gráfica española, que apenas tiene diez años. Soy perfectamente consciente de todas las limitaciones de un mercado como el nuestro y no me voy a poner triunfalista, pero solo quiero dejar constancia aquí de un fenómeno, el nuevo interés por el cómic producido recientemente en España, con novedades que incluso lideran tendencias, que no había visto probablemente desde los años ochenta.

Por contraste, la sensación de mercado estancado, e incluso, voy a decirlo sin rodeos, en recesión y abierta crisis se ha confirmado con las últimas noticias de la industria francobelga que me han llegado aquí. Pero de eso hablaré en el siguiente post.