sábado, 18 de enero de 2014

cosa de chicos

Lo cierto es que de niño no era aficionado a los cómics. Los miraba por encima del hombro porque no se consideraban dignos de tenerse en cuenta. No me empecé a fijar en ellos hasta más tarde. Desde luego, el estilo de mi obra debe mucho al cómic. Es un medio que te deja mucho margen y tiene un gran potencial.

Sus dibujos tienen un algo coloquial, como múltiples voces que conversan entre sí y, no obstante, usted siempre ha optado por trabajar con una sola viñeta. Su obra da la impresión de ser un proyecto elaborado para múltiples viñetas, pero se condensan en una sola. ¿Es la figura subjetiva que flota encerrada en un comentario multicanal?

A veces esas obras funcionan, a veces es como si explotaran. A veces las corto en pedazos y las aprovecho como material para usar en el futuro. Hay un momento en que te quedas físicamente sin espacio. Te das cuenta de que, en la parte inferior, las letras con cada vez más pequeñas. Cuando escribo, veo el poco espacio que tengo. Casi no se puede ver ni leer lo que escribo. A veces se vuelve demasiado complicado para la viñeta, para el dibujo. Cuando la cosa sigue y sigue, tengo que hacer un video, un libro, una versión artística en forma de secuencia o un collage.

¿Qué opina de la línea que se ha impuesto en la próxima muestra de cómics en el UCLA Hammer Museum y el MoCA [Masters of American Comics]? Sólo para hombres. No hay mujeres. Por ejemplo, no está Linda Barry.

Linda Barry es una de mis favoritas. Creo que ahora es la mejor de todos. Me gusta porque trabaja con cómics o historietas y no revela nada. No se puede hacer algo equivalente sin la imagen y sin el texto. No hay que ser indulgente con su arte ni buscarle justificaciones: es genial. Hablando de relatos de una sola viñeta, como cuando se refería a mi obra, lo que Linda Barry es capaz de hacer con eso es asombroso... con esa economía de medios es capaz de describir tantas cosas... y eso es importante cuando uno decide hacer cómics o trabajar en un medio impreso, periodismo, entrevistas, o algo en lo que te imponen unas limitaciones. Pero con las tías en general... Me pide, le pide a uno que usa la palabra tías [ríe], que opine sobre esto. Creo que no ha sido un descuido involuntario o no, basado en una cuestión de género; lo que sucede es que detrás tenemos una historia. Creo que se remonta al Yellow Kid, o incluso más atrás. Las historietas han sido siempre cosa de chicos.

¿Quiere meter algunas canastas?

Sí. ¿Le apetece jugar al baloncesto? Podemos jugar en El Patio.

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Raymond Pettibon, entrevistado por Benjamin Weissman en Modern Painters (noviembre 2005), traducido por Discobole para el catálogo Raymond Pettibon, Málaga, CAC Málaga, 2006, pp. 28-29.



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