sábado, 21 de septiembre de 2013

EN EL RETROVISOR

Ahora que he terminado de ver Los Soprano, dedico el tiempo libre a leer sobre el tema, atrapado aún por la fascinación de los personajes y, sobre todo, de uno de los mejores finales televisivos que yo recuerde. Más allá de su "significado" concreto, que sin duda lo tiene, uno o varios, la escena final es pura forma que te deja encasquillado en ella, como si te hubieran hipnotizado; un golpe de genio como raras veces se ve. El significante como significado, sobre la propia ficción que has visto durante 6 temporadas, pero también sobre la vida real. Total, que ayer estuve leyendo en diagonal un largo texto sobre la escena final que me pasó Juaco Vizuete y releyendo el ensayo de Fernando Castro en el libro colectivo sobre Los Soprano que publicó Errata Naturae en 2009. Después de eso, supongo que leeré el libro entero, que me reservé en su día para sortear los spoilers. Ahora ya tengo claro por qué Los Soprano es el modelo principal para las series televisivas actuales, incluyendo a protagonistas ambiguos o directamente canallas.

DEL PEAJE EN LA AUTOPISTA DE NEW JERSEY AL NEGRO PRIMORDIAL. Para completar el rollo, rescato una ilustración que dibujé hace un par de años para un texto sobre series de televisión contemporánea que han reflejado el turbulento comienzo del siglo XXI. La referencia del dibujo creo que era obvia para todo aquel que hubiera visto, al menos una vez, los famosos opening credits con la canción de Alabama 3. Otro golpe de genio, por cierto, para abrir la serie: un viaje vulgar en coche hacia New Jersey como el que hacen cada día miles de personas al acabar de trabajar en Manhattan, salvo por el mafioso larger than life colándose de vez en cuando en la imagen. Perfecto resumen para lo que es Los Soprano. El plano de las Torres, por supuesto, desapareció en la cuarta temporada, después del 11-S. Woke up this morning...